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La cabeza de Aguirre


PRD se reacomoda
Mazón, Morena, Abarca
Narcotuit en Reynosa

Julio Hernández López / Astillero

Con la calculadora electoral apenas en segundo plano, privilegiando en lo inmediato la urgencia de aparentar que algo cuando menos efectista se ha hecho en busca de justicia por el caso Iguala, Los Pinos congregaba ayer a su alrededor a los nuevos pactistas no declarados, PAN y PRD, para definir el momento exacto de la caída del insostenible Ángel Aguirre Rivero, con la esperanza poco fundada de que arrojar al foro la cabeza política del gobernador del estado pudiera conjurar los evidentes riesgos que para el sistema significa la convergencia de activismos probadamente recios hoy en Acapulco, cuando se realizará una marcha en la que participarán normalistas de Ayotzinapa, centenares de profesores oaxaqueños, la Ceteg, otras delegaciones de la CNTE y estudiantes de diversas instituciones públicas (la embajada estadunidense emitió un mensaje de emergencia para advertir a sus ciudadanos de los riesgos de esa marcha porteña).

Mientras esta columna iba siendo tecleada, Enrique Peña Nieto se mantenía reunido con su gabinete de seguridad, sabedor de que los excesos, de manifestantes o de fuerzas públicas, tendrán resonancia internacional en el puerto de Acapulco, y que su capital político disminuye progresivamente cada hora que pasa sin que la administración federal haga algo más que declaraciones, pantomimas (como las de Jesús Murillo Karam) y un ridículo evidente (cada vez se descubren más fosas, como si el territorio entero de México fuera un gran cementerio clandestino sin siquiera un velador hipotéticamente despierto). Hasta ahora, el peñismo no ha mostrado oficio político, capacidad de respuesta ni visión estratégica, pues se ha quedado bajo pasmo, aterido, estupefacto, sin poder ofrecer a los mexicanos siquiera un atisbo de inteligencia política eficaz, de sensibilidad social no demagógica y de vocación justiciera imperiosa.

Urge PRD a Aguirre evaluar su estadía como gobernador de Guerrero

Apro

Carlos Navarrete, presidente Nacional del PRD, manifestó su rechazo a la propuesta del PAN para decretar la disolución de poderes en Guerrero a raíz de la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa, pero urgió a Ángel Aguirre a tomar decisiones y evaluar su permanencia en el gobierno estatal.

“Espero que el gobernador esté valorando y evaluando hora a hora y día a día la situación por la que atraviesa el Ejecutivo de Guerrero y que esté dispuesto a tomar decisiones pronto”, dijo.

En conferencia, luego de reunirse con el grupo parlamentario del PRD en el Senado, aseguró que no mete “las manos por nadie” en el caso de Iguala.

Tocando la lira en Puebla


EPN y la ‘‘sociedad civil’’
Incendio en Chilpancingo
No sólo es Aguirre

Julio Hernández López / Astillero

El anfitrión, el enfoque conceptual y el segmento social seleccionado no parecían lo más adecuado, pero Enrique Peña Nieto estuvo ayer en Puebla, al lado de Rafael Moreno Valle, conocido como el Góber Bala, para hablar de ‘‘nuevos roles y expresiones de la sociedad civil’’ ante un auditorio con predominancia filantrópica empresarial y mientras en otras partes del país (ayer, particularmente en Oaxaca, Michoacán y sobre todo, en condiciones literales de incendio, en Guerrero) continuaba la lucha social contra los agravios criminales cometidos por gobiernos de los tres niveles y en tanto surgían más indicios de barbarie institucionalizada, ahora en un canal de aguas negras del emblemático estado de México (aunque el metafórico gobierno de Eruviel Ávila rápidamente salió a precisar que los restos óseos encontrados durante trabajos de limpieza de ciertos canales eran suficientemente imprecisos como para que se adjudiquen de inmediato a lo que todo mundo supone como cuerpos de ejecutados por bandos criminales de poderío desatado).

Surrealismo político (una forma elusiva de este tecleador para no utilizar el término ‘‘irracionalidad’’) el escuchar al ocupante formal del Poder Ejecutivo de un país parcialmente en llamas (donde aún no hay incendio se vive en un tenso rosticero) discurseando dislocadamente sobre mucho menos que buenas intenciones, pues frente al negro salvaje de la realidad resulta poco ético y sensato bordar palabrería en rosa. ‘‘En México los derechos humanos son la piedra angular de nuestro orden constitucional, y deben serlo también de nuestra realidad cotidiana’’, decía Peña Nieto ante el gobernador Moreno Valle, satisfecho de que nuevos escándalos condenen al archivo de la desmemoria el caso del menor José Luis Alberto Tehuatlie Tamayo, asesinado en un tramo de la autopista Puebla-Atlixco por policías estatales en estreno de la llamada ley bala, aprobada para enfrentar con disparos de armas de fuego las protestas políticas y sociales ‘‘desbordadas’’.

Protestas paralizan Chilpancingo; bloquean bancos, Oxxo, McDonald’s…

Apro

Integrantes del magisterio disidente tomaron instituciones bancarias, edificios públicos y plazas comerciales ubicadas en el centro de esta capital para insistir en su demanda de presentación con vida de 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa y castigo a los responsables de la masacre de Iguala.

Advirtieron sobre la radicalización de sus protestas y anunciaron la toma de las 81 alcaldías de la entidad para presionar a las autoridades gubernamentales.

Ello debido a que hasta la fecha siguen desparecidos 43 normalistas y no han sido detenidos, el alcalde perredista de Iguala, José Luis Abarca y dos jefes policiacos, que fueron responsabilizados por el gobierno federal y estatal de la masacre.

Lo anterior a un día de que normalistas y cetegistas destrozaron e incendiaron la sede del gobierno de Guerrero y el edificio del ayuntamiento de Chilpancingo.